Aprender a amar
Si el amor fuese una montaña rusa donde si te subes acabas vomitando ¿te subirías?
Si el amor fuese un largo camino lleno de espinas ¿lo andarías?
Si el amor fuese tener merodeando a tu alrededor un tiburón con ganas de morderte ¿te zambullirías en el mar?
Si el amor fuese escalar una montaña con riesgo de desprendimientos ¿la escalarías?
Así, podría ponerte mil ejemplos, a cual más escabroso. Pero...¿Qué ocurre en la vida real? A la gente le da igual los vómitos, las espinas, el tiburón y los desprendimientos. Todo a la mierda!! Porque el amor es mucho más potente que todo eso. La gente se arriesga, se lanza, se moja, la gente es valiente y eso es maravilloso.
Luego ocurre que siempre hay quien no sabe montar en una montaña rusa y vomita, quien se pincha en un camino de espinas, a quien le come el tiburón y a quien le cae alguna piedra durante la escalada. Inexpertos en eso del amor, porque siempre hay alguien que sabe más que tú. Y se hacen daño, mucho daño. O le hacen daño, míralo como quieras.
Y para la siguiente vez...o aprendes a jugar o te vuelve a ocurrir. Si eres imprudente, vuelves a vomitar, te vuelves a pinchar, te vuelve a comer el tiburón y te vuelven a caer piedras. Pero si eres prudente, amas con miedo, te encasillas como un caballo de carreras en el box de salida. ¿Entonces qué?
Hay que amar señores!! Hay que amar pero correctamente, haciendo de cada experiencia vivida un aporte para nuestra vida. Hacer de los errores una fuente de sabiduría donde beber y empaparse para que ese agua que nos transforma produzcan fruto. Es ir subiendo peldaños para llegar a ese amor desinteresado, ese amor donde no reclamo necesidades, amor del bueno, amor del beso en la frente, en los labios, en el cuello, en la espalda, en el corazón. Es amor donde el beso aprende a dormir en todos los lugares de otro cuerpo.
El amor debe vencer al ego, debe vencer al orgullo, al rencor, al odio, porque amar nos hace grandes. Odiar solo nos hace ser seres vengativos, despreciables y rencorosos. Y ese odio es el que no nos deja ver aquello de lo que debemos aprender.
Cuando eres capaz de subir a la montaña rusa y decir: "Hoy no comeré antes de montarme".
Cuando te colocas unas botas de protección para andar sobre las espinas, cuando haces un curso para amaestrar tiburones o cuando escalas en lugares seguros sin desprendimientos. Estás aprendiendo a amar. Te diviertes, andas, te bañas, escalas, VIVES!!!
Y si aún no estás preparado? Ámate, mímate, quiérete, regálate, porque el amor no se paga con la vida.
Mucho amor para todos.
Carmelo Bautista Mira
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