El dolor
A veces hay que escribir sobre el dolor, o hablarlo. A veces puedes hablarlo con alguien, a veces tienes que hablarte a ti mismo, a veces con quién lo produce, a veces con quien lo recibe. El dolor solo puede sanarse a través del diálogo, pero desde un diálogo sincero. Si utilizamos un diálogo que parece más el defensa de un equipo de fútbol que un "verdadero" diálogo, entonces el dolor tomará la decisión de seguir aumentando. El dolor, al igual que la verdad, no tiene una sola cara. Está el dolor de quién lo produce, está el dolor de quién lo recibe y está la acción en sí. El dolor de quién lo produce es mezquino y cruel. Se genera la acción desde la superficialidad, desde la inconsciencia y sin medir las consecuencias, sin valorar los resultados, y curiosamente sólo hasta que la persona dañina sea capaz de ver la magnitud de ese dolor, esto no generará en ella sentimientos de comprensión y arrepentimiento, que darán lugar posteriormente capacidad al...