Los sobres de azucar
Me encanta el aroma del café. Sobre todo los sábados por la mañana.
Preparar una cafetera y que toda la casa se impregne de ese suntuoso aroma convirtiendo tu hogar en un paraíso terrenal, eso no hay nada que lo iguale. Y es tanta la adoración que profeso a ese momento, que a veces lo superpongo al propio café en si.
Ese momento transmite paz familiar, deseos de futuro, me reconfortan, es un bálsamo, como si alguien te arropara con una cálida manta y te abrazara. Es uno de mis momentos favoritos de la semana. ¿A ti no te pasa?
Es saber que todo está bien, que todo está en su lugar, que la vida fluye.
Ahora llevo un tiempo tomando café en los bares. No es lo mismo.
Reconozco que hay cafeterías modernas que pueden tener su encanto. Hay algunas que son muy cool, tienen su propia fábrica de café en el interior, poseen varias zonas, definidas y diferenciadas a la vez, donde puedes comprar diferentes tipos de cafés exclusivos o puedes tomar un café donde el barman te dibuja un corazón con la espuma y todo ello por un módico precio. En algunas incluso puedes comprar recuerdos como camisetas, cafeteras y tazas de la misma marca de café. Todo un señor negocio, pero como el café de mi casa....ninguno.
Aunque para no ser de pensamientos rígidos, también tengo que reconocer que ir a una cafetería también puede tener su encanto. Digamos que es diferente. Si vas a un lugar "cuqui" pues te encuentras con lo descrito en el párrafo anterior, pero si vas a un bar de los de siempre, un bar de barrio, un bar castizo...te sorprenden los sobres de azúcar!! Ahí no hay espumita, ahí no te sirve un barman con corbata, ni te venden otros productos igualmente "cuquis". Aquí te atiende Manolo, el del bar de toda la vida, el que te pregunta que quieres hoy, ¿un manchado? ¿un cortado? ¿un café con leche? ¿un carajillo? ¿un café bombón? Y antes de que respondas, ya lo tienes servido!! Y en el platillo te coloca la taza, la cucharilla y un sobre de azúcar donde puede leerse: "Piense usted lo quiera, pero al menos, piénselo" Zasss!!
Y tú te quedas medio loco!!! ¿A quién se le ocurrió la idea? No lo sé, pero es sobresaliente y no deja indiferente al consumidor.
Hay más sabiduría en esos sobres de azúcar que en todos los capítulos de Barrio Sésamo!! ¿Hay algo más potente que comenzar el día pensando?
Pero los hay para todos los gustos, los hay que te suavizan el día, los que te dan un mensaje de ánimo, los que te hacen recordar una relación, los que sacan lo mejor de ti, y hay algunos tan maravillosos que cuando echas el azúcar en el café, doblas el papel del sobre y te lo guardas en el bolsillo, diciendo: Este, me lo llevo.
Esto demuestra que todos nos identificamos alguna vez con esas frases tan dulces como el azúcar ¿Recuerdas cuál es la tuya?
La mía debe seguir pegada en el frigorífico de la cocina pisada con un imán magnético de Londres, Paris o Barcelona, uno de esos imanes típicos de las ciudades que visitas. El texto jamás lo olvidaré, dice: "Si al final no acaba bien, es que aún no es el final".
Así que recuerda, en casa o en el bar, no dejes de poner azúcar a tu vida.
Comentarios
Publicar un comentario